|
|
Factores que contribuyen al éxito de las iniciativas comunitarias a nivel barrial.
Casos observados en la
Habana, Cuba
Vivimos en una época
caracterizada por violentos cambios técnicos y sociales. La población
mundial crece a un paso acelerado, y la esperanza de un mejor futuro ya
no es tan fuerte como años atrás. Los gobiernos del mundo no tienen ya
dinero, al igual que la mayoría de sus ciudadanos, y enfrentan una
situación que impide que puedan seguir prestando ciertos servicios a la
población, que antes eran un derecho del pueblo. Algunas personas
afirman que este fenómeno tiene que ver con la Globalización, donde hay
algunos pocos que ganan y muchos –con poco poder económico- que pierden,
pero ¿Cómo puede garantizarse entonces una vida digna, con cubrimiento
de las necesidades básicas para estos últimos? Cuando los gobiernos no tienen los recursos para prestar los servicios que requiere la población, es generalmente la sociedad civil la que asume esta responsabilidad – inclusivo antes del nacimiento del ‘estado de asistencia social’, mas quizás, en cierta medida, es la misma población la que mejor puede hacerse cargo de esta tarea: por ejemplo, cuando se trata de asuntos de convivencia y desarrollo barrial son los mismos habitantes del barrio los principales actores.
Es posible pueden encontrar iniciativas barriales -actuales y pasadas- que han sido bastante exitosas y que han intentado mejorar las condiciones de vida de su vecindad. Mas también pueden encontrarse iniciativas que fracasaron, la pregunta es: ¿por qué? Tales iniciativas perdieron quizás su entusiasmo y energía debido, en ciertas ocasiones, a circunstancias que podrían haber sido fácilmente evitadas, si se hubiera tenido previo conocimiento. El objetivo de este trabajo es exponer algunos factores que pueden influir en el éxito o fracaso de las iniciativas, pues si tales factores se identifican con anterioridad, puede evitarse el posible fracaso de las mismas.
Este es un tema de validez
global, donde pueden introducirse variaciones y soluciones específicas
según el contexto local y nacional. Mas sólo en un contexto concreto
-local-, pueden encontrarse respuestas a la pregunta central sobre los
factores que contribuyen al éxito o fracaso de una iniciativa barrial,
con miras al mejoramiento de su situación. Un caso bastante interesante es el de Cuba, donde después de la pérdida del vínculo económico con los países del COMECON en Europa del Este, surgió la necesidad imperante de movilizar todas los recursos propios para combatir la crisis económica y solucionar los problemas que iban apareciendo debido a la pérdida de tal apoyo.
El país respondió a esta nueva situación con mucha voluntad y fantasía, de forma que se logró la estimulación de muchas iniciativas a nivel barrial. Un instrumento clave en este proceso fueron los recién introducidos “Talleres de Transformación Integral del Barrio”, que prestan apoyo técnico y coordinan tales iniciativas. Por lo general, estos talleres están conformados por un grupo interdisciplinario de expertos, como sociólogos, psicólogos, arquitectos, entre otros; y son financiados por el municipio. Su situación “ideal” es el disponer de un local, donde se encuentras oficinas y salas de reunión. Los “Talleres” reciben una orientación sistemática por parte del “Grupo para el Desarrollo Integral de la Capital”, de forma que pueden intercambiar sus experiencias y participar en seminarios sobre la formulación de propuestas de proyectos, las metodologías para un diagnostico de barrio, entre otros. Como parte de un proyecto de investigación internacional, se ha estudiado la experiencia de más de 50 iniciativas barriales en la Habana, la mayoría de ellas vinculadas a un Taller, y otras cuantas que funcionan de manera independiente. El proyecto se concentra en los barrios Novoa y Balcón Arimao en el municipio La Lisa, Pogolotti en Mariano y el Canal en el Cerro. Experiencias complementarias se estudiaron en el pueblo Santa Fe -perteneciente al Municipio Playa de la Habana-, en San Isidro de la Habana Vieja, y en el barrio Chino y Cayo Hueso en Centro Habana. Durante dos viajes a Cuba en 2002 y 2003, un grupo internacional y multidisciplinario de académicos asistió a reuniones y ensayos artísticos de las iniciativas, conversó con sus líderes y con los expertos de los Talleres, y se organizaron Talleres de Reflexión con representantes de las iniciativas para entender cuáles eran los factores que ayudaron o frenaron el avance de cada iniciativa. De esta forma se espera aprender la forma de trabajar con mayor eficiencia y éxito para futuros proyectos similares en Cuba y en otros lugares.
1.2.1. Barrios Balcón Arimao y Novoa
El municipio La Lisa, situado en la periferia suroeste de La Habana, está conformado por siete concejos populares.
Balcón Arimao: es uno de estos
siete concejos, con una extensión de 1,7 km2, y se divide en quince
circunscripciones y 5 barrios: San Rafael, San Soucí, Balcón Arimao y
Novoa. El concejo cuenta actualmente con una población de 17708
habitantes, distribuidos en los siguientes grupos de edad: 68 % en edad
laboral, 22 % niños menores de 14 años y 10 % personas mayores de 65
años –considerablemente menos que el promedio nacional. Balcón Arimao es
un área fundamentalmente residencial, de densidad baja y es el barrio
de mayor superficie dentro del concejo. Las viviendas son unifamiliares,
construidas con el sistema tradicional de muros de carga de ladrillos
y/o bloques y los techos en hormigón armado. La Línea es un segmento que
se considera como un barrio insalubre, con una población de 410
habitantes; su nombre se debe a que sus viviendas son construidas sobre
una vía ferroviaria abandonada Vovoa es el segundo barrio incluido en el proyecto de investigación, es un sector fundamentalmente residencial, con viviendas unifamiliares de una planta, prefabricadas, ubicadas en parcelas de grandes dimensiones. Es una área muy arborizada, localizada en el límite sureste del municipio de la Lisa; éste es el barrio de mayor índice delictivo en el municipio. También existe un foco insalubre en esta área, que se conoce con el nombre de Arroyo Bana Buey. Ambos barrios, al igual que el resto del concejo popular, carecen de lugares de recreación y prácticamente no cuentan con instituciones culturales. El único Taller de Transformación Integral del Barrio en el municipio de La Lisa está a cargo de estos dos barrios. Está ubicado en el concejo popular Balcón Arimao, fue aprobado por el gobierno provincial en Octubre de 1998, como premio a los logros obtenidos en las iniciativas y proyectos comunitarios realizados en el sector de La Ceiba, a través de un taller de trabajo comunitario.
El Canal, barrio ubicado al
sureste de la capital, se ha caracterizado por ser uno de los antiguos
“suburbios" de La Habana
surgido durante la
primera ampliación del centro histórico, como residencia de la
aristocracia y la burguesía. Al desplazarse la aristocracia hacia el
Barrio El Vedado, la población del barrio El Canal aumentó debido a la
inmigración española y china, unida al asentamiento de los antiguos
esclavos negros. Este cambio, de una población “rica” a una “proletaria”
a finales del siglo XIX, se tradujo en especulaciones inmobiliarias,
debido a las subdivisiones de las fincas burguesas. Como resultado, hoy
en día los terrenos son pequeños, con servicios e infraestructura
insuficientes, y además carecen de áreas verdes. Paralelamente, se
instalaron fabricas y otros centros industriales que, en su mayoría, ya
han dejado de funcionar.
Hoy en día, más de 200 ciudadelas
demuestran un factor alto de hacinamiento; se estima que 50 a 60 % de las
viviendas están en regular o mal estado. La población cuenta con casi 23,000
habitantes en un área de sólo 0,6 km2; la densidad residencial es
alta. Los problemas más graves que conllevan a la densidad poblacional y de
construcción del barrio, son: las malas condiciones físicas de las
viviendas, de las redes hidrosanitarias y viales, así como su falta de
mantenimiento y la mala iluminación de las calles. Otros problemas incluyen:
una pobre cultura medioambiental y un mal servicio por parte de las
autoridades, el número reducido de espacios verdes, espacios públicos de
recreación o espacios culturales, al igual que de centros educacionales.
Como problema social más reciente podría mencionarse la desorientación de
los jóvenes, que no tienen perspectivas atractivas de trabajo, y la
drogadicción.
Las actividades
socio-culturales -que tienen un alto porcentaje- son en su mayoría
promovidas por líderes naturales, y contribuyen a que la gente se sienta
como parte de una comunidad, con características propias. Entre estas
actividades se encuentra la Comparsa del Alacrán, que fue fundada al
inicio del siglo XX, y que nació en el ámbito de la religión de Yoruba,
de los Abakuá. Esta comparsa tiene gran prestigio como grupo cultural
del barrio y ha ganado varios premios en los carnavales de La Habana. El
logotipo de la Comparsa del Alacrán es además el símbolo del barrio. El Taller de Transformación Integral promueve una gran parte de las iniciativas culturales y educativas. Su sede, recientemente renovada con ayuda de Oxfam Canadá, es el espacio de diversas actividades sociales. De forma independiente, la iglesia católica ofrece un servicio similar a la población y complementa las tareas y ofertas del Taller de Transformación.
Pogolotti, el primer barrio obrero cubano, fue fundado en La Habana en 1910, está ubicado en el municipio de Marianao y tiene una población de aproximadamente 10.000 habitantes. El núcleo tradicional del barrio se caracteriza por sus calles, que son pasajes angostos, sin zonas verdes, ocupados por casas contiguas similares de 6 metros de frente. El techo de tejas a dos aguas se prolonga sobre una terraza. Las partes más recientes tienen un carácter muy heterogéneo, se encuentran muchas casas en mal estado, algunas en ruinas y otras abandonadas. En algunos pueden observarse casas renovadas, con uno o dos pisos agregados. El barrio tuvo muchas dificultades para sobrevivir antes de 1959, pues había carencia de agua y electricidad, y malas redes de transporte. En 1918 no había centros de asistencia social, establecimientos de difusión cultural ni servicio de bomberos. En 1953 se reconoció la existencia de un asentamiento informal al límite sur de Pogolotti, la “Isla del Polvo”,con condiciones de vivienda similares a las de muchos asentamientos informales de países pobres. Este asentamiento no es administrativamente parte de Pogolotti, sin embargo es considerado como parte del barrio.
En el pasado, Poglotti se
caracteriza por ser un barrio insalubre y violento, lo cual creó una
mala fama, que ha perseverado a través del tiempo, a pesar de los
cambios que ha sufrido el barrio y de la obvia existencia de una rica
actividad cultural autóctona. Parte de esta mala imagen se ve
influenciada por las condiciones de pobreza -reflejada en las viviendas-
y por la carencia de servicios, problemas que sufrió el barrio por
muchos años. Es probable también que parte de esa mala imagen fuera el
resultado de los prejuicios de la población de La Habana contra la
predominancia en este sector, de los cultos religiosos de origen
africano, santerías, etc. Mas hoy en día esta mala imagen parece estar
superada.
En 1990 fue creado el Taller
de Transformación Integral, con el objetivo de acometer el mejoramiento
de una de las zonas mas deterioradas y con condiciones de vida más
difíciles de la ciudad, considerando conjuntamente los aspectos físicos,
sociales, culturales y ambientales, y conjugando la participación y la
acción. Empezó con un proyecto de mejoramiento de las viviendas en la
Isla de Polvo -el cual fracasó- y con la creación del grupo de baile
afrocubano Alafia, el cual ganó fama nacional y internacional. En 1997
el Taller realizó un primer diagnóstico participativo para conocer y
evaluar los problemas del barrio por parte de los vecinos, y para
definir sobre esa base, el “planeamiento estratégico” de las iniciativas
dirigidas a resolver sus problemas más urgentes. Para alcanzar los
objetivos de este “planeamiento estratégico, se decidió la creación de
42 iniciativas específicas, de muy variado nivel y complejidad,
incluyendo actividades como educar a la población en técnicas de
reciclaje, crear clubes juveniles, elaborar un proyecto de Casa
Comunitaria y buscar financiamiento para resolver el problema del
alumbrado público. Este diagnóstico se ejecuta anualmente en Pogolotti
desde 1997, y ha servido para estar al día con las necesidades y
capacidades de la comunidad, y para controlar el avance de las
iniciativas previamente propuestas, eliminando aquellas que parecen
utópicas y aquellas que ya han alcanzado la solución de los problemas
para los que fueron planteadas. En conclusión, Pogolotti puede describirse como un barrio obrero, pobre, pero que cuenta con una infraestructura física satisfactoria, con niveles de salud y educación similares a los de la ciudad en su conjunto. Entre sus habitantes se encuentran profesionales, y podría decirse que las oportunidades de trabajo o de fuentes de ingreso son aceptables. Al mismo tiempo, el barrio presenta problemas serios, como el estado de las viviendas, especialmente en la Isla del Polvo, y un conjunto de problemas sociales, cuyas peculiaridades deben entenderse en el contexto de la sociedad cubana, donde la organización social presenta características diferentes a la de los países en desarrollo, y cuyos recursos materiales actuales son evidentemente muy escasos.
Santa Fe es una localidad de
origen pesquero, situada en el extremo occidental de la Provincia de La
Habana, en el Municipio Playa. El territorio del poblado se encuentra
bien definido, ocupando unos 5,2 kilómetros cuadrados con
aproximadamente 22000 habitantes, con limites físicos y geográficos muy
específicos. Este poblado surgió en el siglo XVIII y durante mucho
tiempo fue un pequeño caserío de pescadores con escasos vínculos con la
ciudad. Las relaciones político-administrativas y económicas tenían
lugar a través de una única vía de comunicación, que era el camino de
Cangrejeras. Por mucho tiempo, el poblado mantuvo una economía basada
fundamentalmente en la actividad pesquera artesanal. En la década de
1930 el poblado se convirtió en una zona de veraneo y recreación,
bastante lejos de la ciudad pero accesible, lo cual significó el
desarrollo de áreas dedicadas al servicio del sector medio y al turismo
proveniente de la ciudad con fines recreativos. También bares o tabernas
y clubes privados formaban parte de lo que era la nueva economía del
poblado.
Con la Revolución, gran parte
de la base de la actividad económica desapareció. En las primeras
décadas de la Revolución, numerosas casas de aquellos propietarios de
clase media emigrante pasaron a ser habitadas por familias provenientes
de otras provincias, muchas de las cuales trabajaban en los organismos
de las Fuerzas Armadas. Otros eran de origen campesino, lo cual
significó la incorporación de un nuevo elemento cultural a la comunidad.
A partir de este breve resumen de la historia de Santa Fe, se puede inferir que los problemas en el poblado no han sido prácticamente de carácter social. Incluso el ex-presidente del Concejo Popular expresa que el surgimiento de un Taller de Transformación de Barrio no fue considerado como importante para el pueblo. Por otro lado, Santa Fe fue por mucho tiempo considerado como un lugar problemático desde el punto de vista político, entre otros por haber sido por un largo periodo de tiempo la base para la salida del país de emigrantes ilegales.
El período problemático más
reciente empezó en 1989, con el llamado Período Especial, donde hubo una
grave escasez económica. En Santa Fe, en particular, había ya una
tradición socio-cultural de gente vinculada a la vida rural, que tenían
huertos comunitarios; mas éstos eran simplemente agricultores y
horticultores independientes, con una producción dedicada al
autoconsumo. Es claro que con el incremento de la crisis, el interés por
tener un huerto comenzó a crecer rápidamente. Al mismo tiempo, en parte como reacción a este interés, se planteó la formación de grupos a nivel nacional para el estímulo y la organización de autoayuda para la producción alimentaria familiar. En 1991, se reunieron unos 1,800 vecinos interesados en la agricultura urbana, en los llamados Clubes de Horticultores. En 1996, el número total de parcelas alcanzaba ya las 12,200. El surgimiento apresurado del movimiento de la agricultura urbana y su organización en Santa Fe, se convirtió en una experiencia ejemplar no solo en Cuba, sino a nivel mundial, lo cual despertó el interés de varias instituciones nacionales e internacionales -sobretodo no-gubernamentales- que ofrecieron su apoyo y cooperación. Tan rápido como creció el movimiento, se diluyó el interés. Los proyectos de apoyo de las ONGs se terminaron, para dar espacio a proyectos en otros lugares y sectores; los líderes naturales quedaron frustrados debido a la intervención de instituciones estatales, que aunque tenían buenas intenciones, tenían un carácter dirigista. Actualmente la existencia de los clubes de horticultores, oficialmente re-nombrados ‘Grupos de Parceleros’, es desgraciadamente desconocida por la gente de Santa Fe.
1.2.5 Barrios de Centro Habana y Habana Vieja
Para enriquecer la
información obtenida sobre las acciones comunitarias en los barrios El
Canal, Pogolotti, La Lisa y Santa Fé, donde se encontraron experiencias
novedosas y ausentes en este tres barrios, se estudiaron algunas
iniciativas individuales llevadas a cabo en el barrio Cayo Hueso y en el
barrio Chino -en el Municipio Centro Habana- y en el barrio San Isidro
-en el Municipio La Habana Vieja.
El barrio Cayo Hueso forma
parte del Municipio Centro Habana. Su superficie es un poco abajo de 1
km2, en cual vive una población de 28,000 personas. El nombre Cayo Hueso
se refiere a unos tantos tabaqueros que emigraron durante la guerra de
independencia de España a una isla cerca de Florida que llevaba el
nombre de Cayo Hueso. Cuando los emigrantes regresaron a Cuba, en el
año 1902, se asentaron en su mayoría en estos sitios de Centro Habana.
Desde el inicio, la
estructura social estaba caracterizada por una pequeña burguesía, que en
su mayoría vivía en edificios de apartamentos, Por la cercanía a la
Universidad, ubicada en el área de La Colina, llegaron muchos
estudiantes al barrio Cayo Hueso y alquilaron cuartos en estos
edificios.
El Taller Cayo Hueso se fundó
en el año 1988 y fue uno de los primeros Talleres de Transformación
iniciados por el GDIC en la Ciudad de La Habana. Coordino varias
iniciativas de renovación urbana con elementos de participación de los
vecinos. Uno de los proyectos más exitosos era la renovación de la
ciudadela de la Calle Espada, que fue realizada entre 1994 y 1996. Las
16 viviendas originales de un cuarto y sin servicios se han
transformados en 17 apartamentos dúplex con cocina y baños cada un, y
los vecinos participaron en el diseño o se incorporaron en la
microbrigada responsable para la ejecución de la obra.
El mismo barrio Cayo Hueso se
encuentra el Callejón Hamel - una pequeña calle que se convirtió en un
punto de atracción por sus murales, pintados con dibujos de colores
vivos, mezclados con textos de poesía, lo cual da la impresión de ser un
museo al aire libre. El visitante camina entre esculturas de metal y
hormigón, bajo arcos pintados, en un espacio inundado de folclor y
ritmo. El conjunto fue creado por el artista Salvador Gonzáles, vecino
de la misma calle.
También en Centro Habana,
pero fuera de Cayo Hueso, se encuentra el Barrio Chino. La historia de
los chinos comienza en el año 1847 con su llegada a Cuba. Ellos habían
firmado un contrato con una garantía de trabajo por ocho años. Al final
tuvieron que trabajar en la agricultura azucarera sustituyendo,
fundamentalmente, a los esclavos negros. En los últimos diez años la
calle Cuchillo se ha convertido en una atracción turística. Sus
restaurantes cobran en dólares y muchos extranjeros frecuentan el lugar.
La iniciativa para tal proyecto surgió en el año 1993 por el Grupo
Promotor del Barrio Chino. En el año 1995 el Concejo de Estado aprobó el
Grupo Promotor del Barrio Chino como una entidad estatal autofinanciada.
Así, de los ingresos recaudados– principalmente pro los restaurantes –
un 10 % debe ser entregado al Estado en forma de impuestos y una gran
parte del monto restante se utiliza para financiar las actividades
culturales y sociales de la comunidad china, como por ejemplo consultas
semanales gratuitas de medicina china. Un poco más al Este, dentro del casco histórico de la Habana Vieja, se encuentra el Barrio San Isidro. En el barrio viven actualmente 11,385 habitantes en treinta hectáreas. Los edificios de la época colonial fueron construidos entre el siglo XVI y el siglo XIX, razón por la cual presentan un estado crítico de deterioro. A finales de los anos 1990 se fundó el Taller de Transformación de San Isidro, que desde hace poco depende de la Oficina del Historiador del La Habana Una iniciativa cívica interesante en el barrio de San Isidro es la iniciativa Okan Oddara, un grupo de danza folclórica que asumió la misión de rescatar la cultura tradicional en el barrio. Por su voluntad de mantener su independía de las autoridades estadales desde muchos anos fue incluido en el proyecto de investigación.
A continuación se examinan uno por uno los factores centrales que influyen en la dinámica de las iniciativas comunitarias, teniendo en cuenta las experiencias concretas en los barrios seleccionados.
1.3.1 Origen de una iniciativa
El primer factor que se
considera crítico para el éxito o fracaso de una iniciativa, es su
origen: el actor social -iniciador-, que puede ser una persona, un grupo
de personas, o una institución. El origen puede ser por ejemplo, una
propuesta que viene del gobierno nacional o local, de una organización
no gubernamental, de una organización religiosa, o el resultado de la
creación de una organización de masas o de un Taller de Transformación.
También puede tratarse de una iniciativa espontánea, surgida ya sea de
la comunidad de vecinos o de una persona que, como líder natural, anima
a los vecinos a embarcarse en un proyecto colectivo.
Para no complicar el análisis
con la posible variedad de actores sociales que pueden dar origen a las
distintas iniciativas, hemos en este estudio simplificado las
posibilidades del origen a sólo dos. Hablamos entonces de un actor
genérico, individual o colectivo, constituido por la sociedad civil, es
decir la comunidad de residentes, independiente de las organizaciones e
instituciones asociadas al estado. Y se define otro actor genérico,
individual o colectivo: la institución pública, representante o miembro
del estado, o designada por éste para llevar adelante iniciativas
específicas. En otras palabras: “la iniciativa surge desde abajo o desde
arriba”. Podría decirse, sin embargo, que el interés propio de los
actores de la “sociedad civil” para mejorar su situación, y su
conocimiento profundo de las condiciones locales, tiene quizás más
fuerza para mover una iniciativa, que la “obligación” a cargo de un
empleado de servicio público.
Las conclusiones del proyecto
de investigación de 29 iniciativas analizadas en los barrios de
Pogolotti, Balcón Arimao / Novoa y el Canal, sobre los cuales pudo
obtenerse información confiable sobre los orígenes y resultados de las
iniciativas- son sin embargo ambivalentes. De estos 29 proyectos, 23
pueden considerarse exitosos –seis se originaron claramente a partir de
la sociedad civil, ocho a partir de instituciones públicas y nueve a
partir de ambas fuentes. Un análisis más detallado permite además
observar que una de las instituciones públicas que más comprometida
esta, es el Taller de Transformación Integral de cada barrio. El análisis de estos y otros proyectos similares en los barrios, nos conduce a una conclusión bastante interesante: es evidente la importancia de la tarea llevada a cabo por los Talleres de Transformación -aconsejar a la comunidad en el origen de sus iniciativas-. Sin embargo, dado a que pudieron reconocerse iniciativas exitosas con orígenes difentes, puede concluirse que el origen no es un factor decisivo o limitante para el desarrollo de un proyecto, y que hay otros factores con más impacto. En todos los proyectos no exitosos, pudieron identificarse razones más evidentes para su fracaso que el origen mismo del proyecto
1.3.2 Existencia de un promotor o líder natural Por definición, una iniciativa comunitaria pretende la incorporación de varios vecinos, con el fin de perseguir un interés común. Sin embargo, no todos los integrantes participan de manera igual, y en muchos casos se reconocen líderes naturales, que animan a los otros miembros para incorporarse o les representan por fuera del grupo. De forma más general, podría lanzarse la hipótesis de que el liderazgo es un factor central para el éxito de una iniciativa.
El análisis detallado de 37
iniciativas en cinco municipios de La Habana, demuestra que entre las 20
iniciativas más exitosas, 13 debían su éxito en gran parte a la
capacidad de su líder. Es bastante interesante el observar que todos los
proyectos de carácter cultural o económico, dependen de un líder, no
siendo así en el caso de proyectos de carácter “trabajo social”. Es cierto que un líder fuerte significa un apoyo para la iniciativa, mas la dependencia de éste tiene también sus riesgos sobretodo a largo plazo, debido a que si por alguna razón el líder llegase a faltar, aparecería un vacío y el proyecto podría sufrir una crisis o en el peor de los casos terminarse. Sin embargo, las iniciativas analizadas indican que la suspensión de proyectos debido a la ausencia del líder, es en proporción menor a la suspensión debida a otras razones. De las 23 iniciativas analizadas, diez tuvieron que suspenderse, pero sólo en un caso -el de la Casa de Recreo Miguelito Cuni, en el barrio Balcón Arimao- se reportó la salida del líder como problema principal. En los otros proyectos que se suspendieron, la salida del líder fue tan sólo una entre varias causas para el fracaso.
Entre los líderes se cuentan
tanto mujeres como hombres. Con más frecuencia, proyectos basados en
ciencias naturales son dirigidos por hombres, mientras que la mayoría de
los proyectos de tipo “trabajo social” tienen como líderes mujeres.
Entre los promotores de los Talleres de Transformación Integral, se
encontraron más mujeres que hombres, mientras que en los casos de los
proyectos de “economía local”, los dirigentes en su mayoría hombres. En
varios se detectó la presencia del matrimonio entre los líderes, lo cual
parece ser un factor estabilizador de la iniciativa. Al parecer, más hombres que mujeres abandonan las iniciativas a posibilidades de seguir una carrera profesional; para algunas mujeres líderes, el estar involucradas en las iniciativas es una etapa hacia su profesionalización, como en el caso de Maritza, directora del Grupo Haralayo, quien actualmente es coordinadora del Taller de Transformación Integral en los barrios Novoa y Balcón Arimao. Para concluir con este tema, es necesario agregar que no se ha establecido relación alguna entre el sexo del líder y el éxito de un proyecto. Para resumir, podría decirse que, entre otros, la presencia de uno o varios líderes representa un factor muy importante en el éxito o fracaso de una iniciativa barrial.
1.3.3 Apoyo de instituciones oficiales La
movilización de la sociedad civil como instrumento complementario de las
tareas estatales es un
factor decisivo en el desarrollo de proyectos. Una cooperación de ambos
actores sociales puede resultar en una situación ‘win-win’, es decir que
es más posible el éxito, si hay cooperación de la comunidad y del
estado, que si la iniciativa es promovida sólo por uno de los dos
actores sociales. Pero: la organización interna de una iniciativa de la
comunidad y la administración del estado responden a reglas bastante
diferentes, lo cual puede representar una dificultad de cooperación.
Al analizar en detalle las 37
iniciativas estudiadas en este trabajo, se encontraron 21 casos en los
cuales la buena relación entre una institución del estado y la
iniciativa comunitaria, produjo un impacto notable en el éxtio de la
misma. En cinco de los casos, el apoyo del estado fue el primero o
segundo factor decisivo para el florecimiento de la iniciativa; en trece
casos, la intervención de instituciones del estado se identificó como el
primer o segundo factor que frenó la iniciativa, e incluso como factor
decisivo para su fracaso. En tres casos el impacto de la intervención
estatal era ambivalente, es decir que en parte apoyó y en parte frenó la
iniciativa.
Entre las iniciativas que
reportaron dificultades con instituciones públicas, hay un numero
significativo que ha seguido sin embargo teniendo éxito, y muy pocas que
fracasaron. Como conclusión general sobre las oportunidades de una cooperación entre iniciativas locales y instituciones públicas, podría hablarse de la posibilidad de un apoyo fuerte sobre todo en el caso de programas de asesoría y promoción. Intentos estatales de manejar o coordinar las iniciativas de la comunidad, representan un riesgo de acabar con el entusiasmo y la fantasía de los miembros de dichas iniciativas.
1.3.4 Vínculo con organizaciones de masas
Cualquier iniciativa necesita
básicamente organizarse, para lo cual es mejor usar mecanismos ya
comprobados -en cuanto a su funcionamiento- que invertir energía en el
desarrollo de nuevos mecanismos de movilización de la comunidad. En Cuba
existen los Organizaciones de Masas -como los Comités para la Defensa de
la Revolución- que o la Federación de Mujeres. Se ofrece, entonces la
posibilidad de incorporar estas organizaciones en la promoción de una
iniciativa comunitaria para el mejoramiento de un barrio. En realidad,
en todos los encuentros de evaluación realizados en los barrios como
parte del proyecto de investigación, los participantes otorgaron una
gran importancia a los organismos de masas para el éxito de una
iniciativa. Sin embargo, en los proyectos específicos hay que
diferenciar entre varios elementos de vinculación con estos organismos
para evaluar el impacto concreto en el éxito o fracaso de una
iniciativa. Las formas mencionadas de apoyo de una iniciativa pueden ser
de orden práctico, movilizador, organizativo y moral.
El apoyo práctico es el tipo
de apoyo más común que otorgan las organizaciones de masas a las
iniciativas comunitarias. Se refiere, sobre todo, a los Comités de la
Defensa de la Revolución y a la Federación de Mujeres. Las acciones de
apoyo son actividades que estas organizaciones realizan normalmente en
sus propias agendas, extendiéndolo a las demás iniciativas.
El segundo tipo de apoyo, que
con mayor frecuencia reciben las iniciativas comunitarias, se refiere a
la movilización de la población, convocatoria para participar en
actividades específicas, y la difusión o promoción de ciertas
iniciativas. Si bien, cerca del 60% de las iniciativas estudiadas con
mayor detalle, se han referido a este punto como un elemento
indispensable, se habla paralelamente de insuficiente divulgación y de
que en algunas iniciativas la participación obtenida es menor a la
esperada.
El tercer tipo de apoyo se
caracteriza por ser organizativo; sin embargo, son pocas las iniciativas
que han obtenido este apoyo.
Últimamente, en muchas
instancias los entrevistados se han referido a la ayuda moral y
espiritual a las iniciativas comunitarias por parte de las
organizaciones de masas, sobre todo por parte de la Federación de
Mujeres Cubanas. Esta ayuda es común sobretodo, en casos de iniciativas
dirigidas por mujeres, como en el caso de los grupos de danza Fantasía o
Haralaya en el barrio Balcón Arimao.
Se demostró que los
organismos de masa, en más de la mitad de los casos, ayudaron al éxito
de las iniciativas estudiadas. Sin embargo, entre todos los casos
estudiados en la investigación, nunca este factor aparece entre los más
importantes para el éxito.
Mas existen algunas
excepciones a esta observación: Un caso en cual los problemas con la
organización de masas condujeron al fracaso de la iniciativa, es caso de
la discoteca Cima 73 en el barrio Novoa, con intervención del CDR. En el
caso del Callejón de Hamel en Centro Habana, se mencionó una resistencia
por parte de la presidente del CDR de la “cuadra” contra dicha
iniciativa, lo cual sin embargo no tuvo un impacto notable. Como conclusión sobre la importancia real de este factor –según las discusiones con los involucrados- podría afirmarse que el apoyo –en su mayoría de carácter práctico- de las organizaciones de masas, ha sido sin duda un factor que ha colaborado en el éxito de la mayoría de las iniciativas. Además, podría decirse que todas las iniciativas han tenido, en mayor o menor medida, relación con las organizaciones de masas, las cuales apoyan en la difusión y convocatoria a la participación.
1.3.5 Coordinación por medio de un Taller de Transformación
Muchos testimonios dan cuenta
de la importancia de la ayuda de un Taller de Transformación, en el
trabajo de una iniciativa de la comunidad. Según del Grupo para el
Desarrollo Integral de la Capital, este apoyo puede ser de carácter:
organizativo, promotor, coordinador y de asistencia técnica.
En el primer caso, el taller
organiza una o varias (mas no todas) actividades de una iniciativa
(específicamente cuando la iniciativa no tiene la experiencia o los
medios técnicos necesarios). Un ejemplo: a partir del reconocimiento de
las iniciativas alrededor de la plaza de la Ceiba, el Taller organizó
una fiesta para el día de la mujer con juegos infantiles, entre otros.
Otra actividad organizada por el Taller está constituida por los
diagnósticos del barrio, que se hacen regularmente y que siempre generan
nuevas iniciativas.
También el Taller puede
asumir el papel de promotor de una iniciativa, por ejemplo para que se
integren más miembros. Durante el proyecto de investigación, pudimos
conocer un ejemplo del papel promotor del taller para el Grupo de baile
infantil Mayambo en Pogolotti, antes mencionado. En este caso, el taller
organizó una reunión de niños con problemas sociales, con sus padres y
con los representantes de la iniciativa, con el objetivo de motivarles a
integrarse a la misma. Un ejemplo de apoyo del Taller como coordinador y mediador es la iniciativa del Jardín Comunitario y el Centro de información en el barrio El Canal. Este apoyo surgió a través del diagnóstico de barrio hecho por el Taller, el cual encuestó y reunió a la gente de la comunidad con el fin de saber el tipo de información que mas se necesitaba, y logró el contacto con otras organizaciones e instituciones para conseguir permisos, materiales y publicidad. El Taller fue el mediador principal entre el proyecto y el Concejo Popular, a la vez que el vínculo con otras iniciativas.
Muchas veces el taller presta
asesoría técnica a las iniciativas –ofreciendo sobretodo capacitación
según la actividad de la misma, por ejemplo en aspectos medioambientales
o en cuanto a la formulación de perfiles de proyectos para los cuales se
busca financiamiento. Es indiscutible el gran aporte de los talleres al florecimiento de las iniciativas barriales. En una de las iniciativas más exitosas, el proyecto de reciclaje de desechos sólidos en Pogolotti, el apoyo del Taller aparece como factor principal de fortalecimiento; en otra iniciativa aparece como el segundo factor de importancia. En otros 9 proyectos más, entre los 31 analizados, se menciona el Taller como uno de los dos factores más importantes para el avance de la iniciativa, aunque tales proyectos no han logrado aún mucho éxito. Sólo se encontró un proyecto con vínculos fuertes con el Taller, y que sin embargo fracasó: se trata de la renovación del barrio insalubre Isla de Polvo en Pogolotti, el cual finalmente resultó transformándose en un proyecto de nuevas viviendas ubicadas en otro lugar y para otros beneficiarios.
Puede entonces concluirse que el Taller no puede garantizar el éxito de una iniciativa, mas hay que reconocer que varias iniciativas no existirían actualmente, si no hubieran contado con el apoyo del Taller de Transformación. Es importante tener en cuenta que en barrios donde exista un Taller, siempre surgirán nuevas iniciativas. Mas si el número de talleres no crece al mismo paso que el número de iniciativas, los trabajadores del taller no tendrán la capacidad de atender todas las iniciativas y tarde o temprano tendrán que abandonar algunas de ellas para poder acoger otras nuevas. Se ha observado que los Talleres no cuentan aún con una estrategia para enfrentar esta demanda. También se observa un riesgo, en el caso de talleres con una estructura muy vertical, donde todas las relaciones externas dependen en su mayoría de una sola persona. Existen sin embargo un número de iniciativas que marchan bien sin apoyo alguno de un Taller, incluso en lugares donde existe la posibilidad –teórica- de cooperación, debido a que existe un Taller en el mismo barrio. El caso más impactante es el del Callejón de Hamel, que se convirtió en una iniciativa extremamente exitosa, sin ningún vínculo evidente con el Taller, el cual tiene su sede a pocas cuadras de distancia.
1.3.6 Integración en el
contexto cultural y religioso Más de una tercera
parte de las iniciativas visitadas tienen un vínculo fuerte con
temas culturales, y más específicamente religiosos. Teniendo en cuenta
que en un barrio con problemas de diversa índole, el fortalecimiento de
la identidad local puede estimular el interés por la renovación urbana y
por el saneamiento de barrios insalubres, incluimos en nuestra
investigación –en un principio- el aspecto de la integración en el
contexto cultural y religioso. Sin embargo, nuestros estudios de campo
demostraron que los aspectos culturales y religiosos tienen su propia
dinámica, y que no poseen muchos vínculos con proyectos urbanísticos.
Como variantes principales encontramos iniciativas con un enfoque
principalmente cultural o religioso, y otras en las cuales la religión
funciona más como aglutinante, en iniciativas cuyo carácter principal es
cultural o ecológico –casi siempre hay superposiciones de elementos
culturales y religiosos dentro de las iniciativas.
Algunas de las iniciativas
que combinan actividades culturales con fuertes elementos religiosos,
son los grupos de baile afrocubanos ya mencionados, y el “arreglo”
alrededor del sagrado árbol La Ceiba en el barrio Balcón Arimao en el
municipio La Lisa. Ramón, el actual coordinador del conjunto Alafia,
cuenta que “aún muchos jovencitos entran en el grupo sin ningún interés
en la religión, casi todos empiezan a dedicarse a este tema luego de
algunos meses bailando en el grupo”.
Es sorprendente el número de
iniciativas con intereses culturales y religiosos. Intentos de explicar
tal fenómeno son aún bastantes especulativos: una causa podría ser que
en el ámbito de la cultura pueden realizarse muchas actividades con
relativamente poco dinero –sobre todo si se compara con proyectos de
inversión, como la construcción o el mejoramiento de viviendas; también,
los valores culturales pueden ser una ayuda en el mantenimiento de la
autoestima de la comunidad en situaciones de crisis económica.
La iniciativa por parte de la
sociedad civil en asuntos religiosos aparece como una “tarea evidente”,
en países donde el estado se abstiene de tal responsabilidad, como en la
Cuba revolucionaria. Sin embargo, lo más importante para esta
investigación es la evidente influencia de la posible incorporación de
ciertos aspectos y prácticas tradicionales o religiosas en la
estabilización de una iniciativa comunitaria.
Cada
iniciativa debe contar, con cierta anterioridad, con que su actividad
requiere recursos
financieros, y ser consciente de que mientras más abundantes sean los
fondos, más rápido podrán realizarse los objetivos. Los líderes y
miembros buscan fuentes de financiamiento, preferiblemente de donantes
extranjeros, pues son estos quienes disponen de más recursos; sin
embargo, el problema es que tales organizaciones internacionales
financian normalmente proyectos con una duración limitada, razón por la
cual puede ser difícil llegar a una solución ‘durable’. La filosofía de
los donantes supone que con un primer aporte o a veces con un “aporte
rotativo” (significa un fondo semilla en lo cual el monto permanece,
pero con lo cual se trabaja), la iniciativa beneficiada pueda lograr una
estabilidad financiera que le permita luego seguir por sí misma de
manera exitosa. Tal visión puede aceptarse como una hipótesis a
verificar en la práctica.
Sin embargo, solo algunos de
los esfuerzos por lograr financiamiento internacional resultan exitosos.
Además, una vez se consigue el apoyo, hay que tener en cuenta las
condiciones que vienen ligadas al mismo. Es también posible acudir al
financiamiento de una institución nacional, mas en el caso de Cuba, el
dinero donado por tal entidad sería mucho menos, debido a la situación
económica actual del país.
Varias iniciativas buscan
sobrevivir con sus propios recursos, por decisión voluntaria o porque se
ven forzadas a ello; tales iniciativas se autofinancian a través de una
actividad que les reporte ganancias o acudiendo a los medios de los
propios integrantes del grupo. La ventaja es que estas iniciativas
pueden conservar su independencia de cooperaciones internacionales o
nacionales, y que no dependen de la coyuntura de proyectos con un plazo
de pocos anos cada vez. Varias de las iniciativas estudiadas consiguieron realizar proyectos, casi siempre de inversión, con ayuda proveniente de otros países. En Pogolotti, por ejemplo, el Taller de Transformación, con sus iniciativas de participación comunitaria, estimuló a la comunidad a buscar fondos con el fin de instalar el alumbrado público en el barrio o el proyecto de mejoramiento de un solar de viviendas que se encontraban en mal estado, en el barrio Cayo Hueso de Centro Habana, calle Espada 411. Estos proyectos ‘únicos’ se concluyeron y se pararon después, no había repetición después. En el ejemplo de Santa fe es claro que el “empuje” de los fondos internacionales es uno de los factores que influye en el éxito o fracaso de una iniciativa como de la Agricultura Urbana. Nuestras observaciones empíricas indican que las iniciativas que logran una permanencia en el tiempo, o al menos aquellas de las cuales podría decirse que son más durables, son aquellas que sobreviven de forma más modesta pero creativa, a partir de fondos locales. Muchas iniciativas estudiadas, como el grupo Alafia en Pogolotti, el Grupo de investigaciones religiosas en el Balcón Arimao, la iniciativa cultural Okan Oddara en San Isidro, entre otras, existen desde hace mucho tiempo y han logrado su estabilidad a pesar de las dificultades que enfrentan.
Por último, hay que señalar
que varias de las incitativas más exitosas e de las mencionadas
anteriormente, como el Barrio Chino, el Callejón de Hamel en Cayo Hueso
o la Disco Cima 72 en el barrio Novoa, generan a la vez fondos propios e
incluso empleo para los vecinos. Sin embargo, es cierto que tales
iniciativas se ven beneficiadas por circunstancias únicas, como la
ubicación central en una zona turística o el estar compuestas por una
minoría étnica muy activa. Por tal razón, son iniciativas difícilmente
replicables. En resumen podría decirse que los casos estudiados no corroboran la hipótesis de que una inyección inicial de fondos extranjeros contribuye al sostenimiento de una iniciativa comunitaria. Al contrario, nos confirman que las iniciativas más durables y exitosas sobreviven a partir de recursos propios y locales, en muchos casos, bastaste escasos. Por su puesto, el tener problemas financieros no significa que a largo plazo se obtendrán resultados exitosos, pues varios proyectos que disponían de muy pocos fondos tuvieron que ser igualmente suspendidos. Sin embargo, si las iniciativas autofinanciadas encuentran soluciones y condiciones favorables que les permitan generar fondos, a través de una actividad económica, se pueden lograr resultados increíbles, si bien esto no es una garantía de que no se presentarán problemas administrativos, como en el caso de la Disco Cima 73.
1.4
CONCLUSIONES Y RECOMENDACIONES La
gran variedad de experiencias observadas -iniciativas de la comunidad
formadas en los
barrios habaneros- demuestra que el avance, freno o suspensión total de
una iniciativa, depende de una combinación de diferentes factores; esto
quiere decir que no se observó ningún caso, en cual hubiera un solo
factor determinante en el desarrollo de la iniciativa. Sin embargo,
algunos de los factores parecen, con mucha frecuencia, tener más peso en
tal desarrollo, en muchos casos de forma sorprendente.
Considerando tan sólo las
iniciativas de mayor éxito, se observa el papel del líder como el factor
más fuerte para el avance del proyecto a corto plazo (este fenómeno se
encuentra en 14 entre los 20 casos), y como segundo factor de
importancia en dos casos más. De los nueve casos que demostraron un
éxito a largo plazo, puede observarse que en seis, el líder fue el
factor más influyente. Podría argumentarse que estos son casos únicos,
con poca posibilidad de repetirse, pues un líder tiene una capacidad
única, mas la observación empírica no corrobora tal hipótesis: Entre las
10 iniciativas ya replicadas o replicables, el líder aparece de igual
forma como el factor más fuerte. Es necesario apuntar que valdría la
pena reflexionar sobre la posibilidad de ofrecer cursos técnicos de
preparación para el liderazgo de iniciativas sociales y locales.
Los otros factores observados
son, estadísticamente, insignificantes comparados con el factor motor
“líder”. Evidentemente, los talleres están involucrados y ayudan al
progreso de muchas iniciativas, sin embargo algunas de las iniciativas
más exitosas no tienen vínculo con Taller alguno. Al parecer varias de
las iniciativas menores no podrían continuar sin la ayuda del Taller,
por tanto puede afirmarse que la existencia de un Taller de
Transformación contribuye significativamente a la multiplicación de
iniciativas en un barrio. Parece entonces recomendable, por un lado,
establecer nuevos Talleres en otros barrios, mas al mismo tiempo podría
decirse que es necesario preparar a las iniciativas para llegar a un
nivel de estabilidad en el que dependan mínimo de la ayuda del Taller.
De esta forma los Talleres tendrían más capacidad para dedicarse a las
iniciativas que recién nacen.
La gran mayoría de las
iniciativas expresaron la importancia del papel de las organizaciones de
masas para el éxito de su trabajo, mas un análisis más profundo no nos
corrobora tal observación como hipótesis general. En los casos, en los
cuales pude reconocerse el impacto de tales organizaciones, puede
observarse un balance entre el efecto de “ayuda” y de “freno”.
Evidentemente, el factor
financiamiento es vital para cada iniciativa, sobre todo en proyectos de
inversión. En los casos donde existe una ayuda o donación internacional,
se producen resultados positivos, mas en todos los casos se observó un
freno luego de acabada la donación. En los casos de las iniciativas que
buscaron autofinanciarse muchas veces con cantidades de dinero más
modestas-, se evidencia por el contrario una mayor estabilidad y
durabilidad de sus actividades: El grupo Odan Okara, en el Barrio San
Isidro, ya lleva doce años de actividad, al igual que Alafia en
Pogolotti. Otras iniciativas exitosas que consiguieron autofinanciarse,
incluyen: la Conservación de Alimentos en Pogolotti, El Callejón de
Hamel y El Barrio Chino. Seria útil si se pudiera establecer un
mecanismo administrativo simple, que permita a los Talleres generar sus
propios fondos y prestar un servicio similar al de las iniciativas en su
barrio. La mayor sorpresa encontrada en el estudio de las iniciativas barriales de la Habana fue el descubrimiento de otro factor muy fuerte de motivación, que no estaba incluido en la hipótesis inicial del Proyecto de investigación. Se trata del factor “religión”. En casi todas las iniciativas ligadas a las raíces afrocubanas, sobre todo donde el baile y la música juegan un papel importante, el factor religión está muy presente y aglutina los integrantes. Tal fenómeno pudo observarse en los grupos artísticos Alafia, Haralaya, Fantasía o Odan Ocara, en las fiestas del callejón de Hamel, en las actividades alrededor de la Ceiba o en el grupo de estudios religiosos, donde se incorpora la religión como elemento central que les otorga una cierta continuidad. El proyecto del bosque de Pogolotti floreció en la época en que mantuvo una filiación religiosa muy clara, mas perdió vida cuando por decisiones administrativas, se eliminó el enfoque religioso. La cultura y la tradición local se reconocen como elementos estabilizadores en el caso del Alacrán, en el barrio el Canal, al igual que en los carnavales en Pogolotti y en otros lugares. Al parecer, a parte del factor de liderazgo, el reconocimiento de la religión y de la cultura juega un papel clave en el éxito de una iniciativa local, al menos en los barrios visitados en la Habana.
|